Hoy me he puesto a pensar sobre el cambio que se ha producido en el docente en menos de 100 años. En los años 50 sin ir más lejos, el docente era alguien que imponía respeto, rígido, alguien a quien los niños solían temer (al menos eso dicen mi padres según su experiencia con el colegio). De hecho, en los pueblos, el profesor al igual que el cura era alguien importante y respetado. Lo que él decía "iba a misa" y si un profesor te castigaba, tus padres cuando se lo contabas te decían que seguro que habías hecho algo y aun más, te castigaban en casa por haberte portado mal en la escuela.
Lo que acabo de comentar, no lo he vivido por mí misma pero sí que mucha gente de mayor edad me lo ha transmitido. Obviamente no trato de meter a todos los profesores en el mismo saco. Siempre hay excepciones pero por norma, antes se era así.
En la actualidad, la educación se encuentra en el polo opuesto. Vivimos la cara opuesta de la moneda. En un aula de la ESO por ejemplo, se puede observar de todo menos autoridad por la mayor parte del profesorado. Cada vez hay más mano blanda y esto ha causado que no quede claro que el profesor debe ser quien mande en un aula y no al revés. Con esto no quiero decir que debamos cumplir un autoritarismo en toda regla sino que deberíamos replantearnos qué se está haciendo mal ya que cada vez son más los casos de docentes que sufren depresiones y agresiones por parte de alumnos e incluso en algunos casos de los padres.
La sociedad debería replantearse la educación que se le está ofreciendo y debería plantearse dónde se encuentra el fallo ( sociedad, profesores, padres, hijos...) ya que sin tener esto claro, difícil se va a mejorar la situación por muchas reformas legales que se apliquen.
Un saludo

