domingo, 19 de febrero de 2012

La buena profesora (III)


La evaluación 


"Para que la evaluación sea justa todos realizaréis la misma
prueba: vais a subir a ese árbol". 
Como futura buena profesora, no me puedo olvidar de la evaluación. Creo que no me debo limitar a los exámenes (orales y escritos dependiendo de la edad) sino que también debo valorar el progreso que lleva cada uno de mis alumnos de manera única, ya que no todos somos iguales ni tenemos las mismas capacidades. 
Como futura profesora, tengo claro que la evaluación debe ser individualizada atendiendo a lo que cada persona puede aportar; es decir, exigirle pero de manera realista. Para ello la observación resulta útil ya que a base de ir observando a mis alumnos día tras día y anotando los progresos, al finalizar el curso podría darme cuenta del salto producido desde comienzos hasta el final. 
Opino que en Infantil la observación es clave, mediante tablas de registro etc. ya que no podemos utilizar exámenes como tal. A medida que los alumnos van creciendo los exámenes se van convirtiendo en nuestra herramienta más recurrida, pero no deberíamos  dejar de lado la observación. Por último,  dichos exámenes deberían incluir preguntas tipo test, de desarrollo y cortas ya que no a todo el mundo se le da bien desarrollar un tema y otros, tienen dificultades con las preguntas tipo test. De esta manera, se intentaría crear un examen lo más válido y fiable para todo el mundo. 

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